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Etapas del Proceso de Duelo


Todos hemos tenido pérdidas reales o fantaseadas, pero la reacción a las mismas es siempre individual. El duelo (como proceso) es una reacción universal, habitual y absolutamente necesaria frente a las pérdidas emocionalmente significativas. Una PES suele suceder a toda separación transitoria o definitiva de algo o alguien (ej: una persona, una parte del propio cuerpo, una institución, un país, un proyecto personal, una posición social, etc).


Se denomina trabajo de duelo a la elaboración psicológica ante la pérdida o muerte de alguien o algo querido. Transcurre en varias etapas, que se van sucediendo de forma en la que no es posible visualizar cortes tajantes entre una y otra.
Fases del proceso de duelo
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1- Etapa de negación: Es un momento de shock emocional y racional. Cuanto más abrupta sea la pérdida, mayor es el shock. La persona puede pensar: “esto no me está pasando”, “no puede ser”, etc. Puede existir una especie de paralización, anestesia afectiva, etc. y en general tiene que ver con una situación de tipo traumático.

2- Etapa de identificación (general) con lo perdido: La desvitalización parece invadir a la persona en duelo. A veces se asume una actitud de “estar muerto en vida” o “me siento un zombie”, etc. Es como si una parte de uno mismo se fuera con lo perdido. Esta etapa puede extenderse por semanas e incluso meses. Es posible observar conjuntamente con las sensaciones de desvitalización, sentimientos de bronca, u hostilidad.

3- Etapa de culpa o autocrítica: Aquí se realiza un balance autocrítico de la relación con lo perdido, reconociendo y revalorando las virtudes de aquello. En algunos casos los afectos hostiles quedan excluidos de la conciencia y reaparecen bajo la forma de sentimiento de culpa.

4- Etapa de identificación (parcial) con lo perdido:
Esta etapa es un intento de “revivir” lo perdido, se puede observar que la persona asume alguno de los rasgos o hábitos de lo perdido, llegando a veces a tomar como propios los que fueron valores, intereses, afectos y objetivos de aquello que se perdió. Esta es una etapa importante en el sentido de que se debería poder hacer un balance de qué de todo aquello puede ser “capitalizado” para la experiencia personal y que no. Esta es la etapa que más se extiende en duración, su comienzo marca el fin del proceso de duelo.
Su término es cuando la persona se desprende de esas identificaciones parciales y temporarias.

Se considera que todo el proceso de duelo (en condiciones normales) puede extenderse entre uno y dos años. Luego estaríamos frente a lo que se denominan duelos patológicos.



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