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Los informes psicotécnicos: entre la información y
el sentido común.
“Cuál es la
actitud de la empresa hacia un postulante que demandó judicialmente a
su antiguo empleador?
Y Ud.? Informa acerca de aspectos que pueden no ser bien vistos por la
compañía? Porque quien lo contrata es la empresa”…
Estas fueron algunas de las preguntas que me formuló un periodista,
para su nota sobre La Discriminación en el Mercado Laboral.
El postulante a un ingreso,
un candidato que trata de conseguir un ascenso o un futuro expatriado
implican decisiones, desde el punto de vista de la selección, de un
alto nivel de compromiso. Si bien, de acuerdo a la normativa vigente
existe un período de prueba, la vocación de un contrato laboral es la
de una relación a largo plazo. En muchos casos – y utilizando la
terminología legal -, por tiempo indeterminado.
Las entrevistas de selección permiten analizar la historia laboral, la
experiencia, los conocimientos técnicos y las expectativas del
postulante. Sin embargo, a la hora de tomar decisiones, indagar sobre
aspectos personales, rasgos de personalidad, motivaciones e
implicancias del nuevo puesto resulta esencial para iniciar una
relación que pretende ser productiva, tanto para el colaborador como
para la empresa. Las evaluaciones psicotécnicas permiten investigar y
conocer estas características personales y elaborar un perfil laboral.
Los candidatos que llegan a la instancia del “psicotécnico” son, en
general, los finalistas y quienes estamos a cargo de la administración
de estos estudios, conocemos los sentimientos que generan en los
entrevistados. Comentarios como “me siento como en el colegio,
dibujando”, “me gustaría saber qué estará pensando” o “ estoy muy loco?
” reflejan la idea de examen o evaluación que tiene esta instancia del
proceso de selección.
El clima de confianza, una entrevista distendida y abierta en conjunto
con la administración de técnicas específicas aportan un marco que
amplía el campo de conocimiento de los candidatos. Es habitual que
surjan temas personales y que el entrevistado tenga la sensación que
habló de “cosas” que no tenía previstas.
Alicia, de 38 años
postula a un cargo de Controller, a nivel nacional. Al ser indagada
sobre la elección de un “nombre y una edad” para un personaje que
dibujó, refiere haber padecido un cuadro depresivo importante a los 20
años – que incluyó medicación psiquiátrica y suspensión de sus estudios
-, desencadenado por un desengaño amoroso. En este momento está casada,
tiene dos hijos en edad escolar y se muestra sólida personal y
profesionalmente. No hay evidencias de inestabilidad emocional y
“encaja” con el perfil requerido. Será relevante incluir el dato
personal, en el informe?
Los aspectos objetivos y los
datos que se deducen de la información obtenida, conforman una especie
de rompecabezas, en el que cada pieza/información debería encajar y
tener un sentido. Es así como se unifican el saber- conocimientos,
poder-habilidades y querer-actitudes.
Los profesionales estamos
atentos a evaluar la estabilidad emocional, los aspectos relevantes
para determinado puesto, la cultura de la empresa y las personas con
quienes tendrá que interactuar en su tarea. Somos cuidadosos al
elaborar cada informe: una delicada mezcla entre brindar información
relevante, mantener cierta reserva y respetar a los postulantes, son la
clave de un buen trabajo.
Los profesionales no decimos todo lo que nos dicen en las entrevistas,
las empresas tienen que saberlo. También los entrevistados….
Deberán confiar, ambos, en nuestro criterio y en nuestra ética.
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